AZKENA ROCK FESTIVAL
24 y 25/6/2010 |
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VIMOS A KISS EN ESPAÑA Y TE CONTAMOS CÓMO ES SU NUEVO SHOW
Fiesta americana
Ariel Torres escribió en revistas Metal, Pelo y Madhouse. Su nombre tal vez te resulte un poco más familiar porque es autor de la biografía de Ricardo Iorio, “El perro cristiano”. Recientemente, Ariel viajó a España y fue acreditado por El Ojo Metálico para cubrir la presentación de Kiss en el Azkena Rock Festival, en la ciudad de Vitoria Gasteiz. En esta nota, su crónica del festival.
De sueños también se vive. Esto es lo primero que pensé cuando decidí darme un lujo para celebrar mis treinta años con el rock: ver a mi banda favorita de todos los tiempos lejos de Argentina. Así fue como los días 24 y 25 de junio presencié dos conciertos de Kiss en España, en el marco del Sonic Boom Over Europe Tour.
La presentación de Kiss en el Palau Sant Jordi de Barcelona ya era historia. Los acordes de “Rock And Roll All Nite” todavía sonaban en mis oídos cuando a las 9.30 AM del 25 de junio tomé un avión hacia Bilbao, y desde allí me trasladé casi cien kilómetros por ruta hasta Vitoria Gasteiz. Allí, anualmente se celebra el Azkena Rock Festival, una institución en materia de festivales en el País Vasco. Por el Azkena pasaron muchos artistas importantes y este año el cartel tuvo a varios de grueso calibre, como Airbourne (auténticos número uno en Europa), Bob Dylan, The Hives… y Kiss, que cerró la jornada del viernes 25 precedidos por The Saints, The Damned y Slash. Párrafo aparte para el ex guitarrista gunner, que en vivo nada tiene que envidiar a la versión actual de Guns N`Roses. Más de uno se sorprendería al escuchar lo bien que suenan algunas viejas canciones de GN`R como “Civil War”, “Nightrain” y “Paradise City” cantadas por Myles Kennedy. La mayoría del público que había asistido ese día al festival era netamente hard rockero, por lo que el enrulado guitarrista recibió una gran ovación cuando cerró su presentación con “Sweet Child O’Mine”.
YOU WANTED THE BEST, YOU GOT THE BEST
Parece mentira que a treinta y siete años de su creación y rodeado de leyendas que alimentaron su popularidad en épocas de esplendor, Kiss aún siga girando en gran forma. OK, es cierto… hoy el grupo basa gran parte de su potencial musical en la solidez del guitarrista Tommy Thayer y del baterista Eric Singer. Con ellos detrás, Gene Simmons y Paul Stanley tienen bien cubiertas las espaldas para hacer todos sus números.
Cuando uno presencia un concierto de Kiss sabe que por un par de horas va a ser parte de un pacto: el de los músicos con sus fans. La banda le dará el show esperado, le dirá lo que quieren escuchar y el público se rendirá a sus pies incondicionalmente. “No hablo español muy bien pero comprendo sus sentimientos y sus emociones”, es una de las frases de cabecera de Paul Stanley en cualquier país de habla hispana. Y en España también la dijo...
Si nunca tuviste la suerte de ver un concierto de Kiss, todo lo que hayas oído o te puedan contar sobre el grupo se queda corto. Si ya tuviste esa suerte de experimentarlo, tengo que decirte que su espectáculo continúa siendo efectivo, una y otra vez.
En esta gira, el clásico saludo de bienvenida: “You wanted the best, you got the best. The hottest band in the world is… Kiss” llega después de que una pantalla gigante de video muestra al grupo yendo desde el backstage hacia el escenario. En el inicio, Kiss arremete con “Modern Day Delilah” e inmediatamente todo se vuelve una fiesta de fuego, plataformas que se elevan, bombas, luces, humo, pantallas gigantes de video y rock & roll. Kiss sabe de fiestas. Terminado el tema, igual que en todas partes del mundo, los fans se encargan de demostrar que ellos también desean ser protagonistas del show. Pero es cierto: no hay público de rock como el argentino. Se los aseguro. Tanto en Barcelona como en el Azkena Rock Festival todos cantaron con Kiss, desde los cuarentones como yo que crecimos con la banda, hasta los más jóvenes, motivados por un show musical y escénico sumamente efectivo… Sin embargo no vi en España el fanatismo desmesurado que el público argentino tiene por bandas como Kiss o AC/DC. En ese aspecto puedo asegurarles que somos número uno. Por algo ambos grupos eligieron Buenos Aires para filmar respectivos videos en vivo... En España el público es receptivo y caliente pero es mucho (muchísimo) más tranquilo. De hecho, podés tomar una cerveza viendo a Kiss y nadie te va a volcar el vaso por un empujón.
En el escenario, como siempre, la dupla fundadora conformada por Paul Stanley y Gene Simmons sigue manejando todo de taquito. Es difícil imaginar que debajo del maquillaje, los trajes y las botas con plataformas hay dos personas de sesenta años tocando rock and roll. Pareciera que poseen la fórmula de la juventud eterna. Para colmo lograron lo que parecía imposible: reinventarse otra vez sin Ace Frehley y Peter Criss.
Asistir a un concierto de Kiss sigue siendo disfrutar (o atenerse) a una serie de rituales específicos. Y en esta gira no falta ninguno: imitándolos a Ace y Peter, Tommy Thayer lanza explosivos desde su guitarra y la batería de Eric Singer se eleva más de diez metros en “100,000 Years”; Gene Simmons escupe fuego en “Firehouse” y vuela (arnés mediante) para cantar “I Love It Loud” desde las alturas; Paul Stanley se desplaza sobre el público desde una tirolesa y canta “I Was Made For Lovin’ You” a treinta metros del escenario. Todo es irreprochable. Ni siquiera falta una lentejuela a sus renovados trajes.
A los kisseros les cuento las novedades. Para empezar,
en lugar de escaleras y un sinnúmero de amplificadores como mostraron el año pasado en River, la escenografía actual está basada en plataformas hidráulicas y pantallas de videos. La que sirve de fondo de escenario (inmensa, por cierto) desplazó el logo del grupo, que ahora dispara luces desde la plataforma de la batería, al ras del piso. En cuanto al repertorio de veintiún temas, las novedades pasan por los del último disco, como “Modern Day Delilah”, “Say Yeah” y “I`m An Animal”. De los clásicos, Kiss desempolvó “Shandi” y “Forever” (tocadas en forma acústica solamente en Barcelona), “Crazy Nights” y “God Gave Rock N`Roll to You”, que sirve de excusa para proyectar imágenes de Los Beatles, The Who y Led Zeppelin, bandas a las que Kiss le rinde un merecido tributo en esta gira. De hecho, a su turno, Paul Stanley toca los riffs de “Whole Lotta Love” y después de entonar algunas estrofas arranca “Black Diamond”, otro éxito setentoso del grupo. Mientras, el concierto se reparte en temas de toda su discografía, haciendo especial hincapié en sus tres primeros álbumes: “Kiss”, “Hotter than Hell” y “Dressed to Kill”, lanzados en los ‘70.
Para el final, Kiss se reserva otro arsenal de hits: “Shout it out Loud”, “Lick it up” y “I Was Made For Lovin' You”. Y como dijimos que en este tour no falta nada, entonces otra vez llegan lenguas de fuego, bombas, humo, lluvias de estrellas, plataformas y toneladas de papel picado durante “Rock And Roll All Nite”. Como es de imaginar, en esta parte del concierto todo el mundo canta a viva voz ese estribillo marca registrada de Kiss, que es toda una declaración de principios: “I wanna rock and roll all nite/And party everyday”. En definitiva, lo de Kiss sigue siendo como esos clásicos del cine que coleccionamos en DVD: ya conocemos de memoria su trama y el final… pero cada tanto nos encanta volver a ver.
Eran las tres de la madrugada cuando la guitarra de Paul Stanley se estrelló contra el piso del escenario principal del Azkena para dar paso a más y más fuegos artificiales. Las explosiones y las figuras de Gene Simmons, Paul Stanley, Tommy Thayer y Eric Singer saludando a la platea marcaron el final de un espectáculo impecable. El Disney World del rock en su plenitud. Los diecisiete mil espectadores nos marchamos satisfechos de haber recibido lo que buscábamos: fiesta y rock and roll; principalmente quien suscribe, que había recorrido más de doce mil kilómetros para verlos, comprobando la veracidad de aquella frase de Calderón de la Barca: los sueños, sueños son.
Nota y Fotos: Ariel Osvaldo Torres
