<Volver a pagina anterior>


Teatro Flores  -  9/8/2011

Zakk Wylde y los suyos salieron salieron decididos a derribar a todo lo que se les pusiera por delante. Sin contemplaciones y sin pausas  brindaron un show de 90 minutos de heavy metal durísimo, sin dudas, lo mejor del año.
En un teatro colmado en su totalidad, a las 21 en punto con el telón corrido todavía comienza a sonar la intro con el piano de “New religion”. Los músicos toman posesión en el escenario, el telón se corre y la banda comienza con su brutal descarga de riffs. La sonoridad es apabullante y perfecta. El primer tema es “Crazy Horse”  de su disco “Order of the Black”. Con la bandera de fondo con la ilustración de la edición japonesa del disco, Zakk luce en este primer tema un enorme penacho de jefe piel roja.

El sonido es clarísimo aún teniendo en cuenta el altísimo volumen adecuado para destrozar tímpanos. Nada importa con tal de escuchar esas guitarras que hasta tapan en parte a su propia voz. Zakk prácticamente usa una guitarra diferente para cada canción.

El set continúa con “Funeral bell” del 2003 y “Bleed for me” del 2002. La catarata infernal sigue con “Demise of sanity” . En el caño del micrófono de Zakk se perciben unos cuantos cráneos aplastados, claro, así es como queda la audiencia. Le siguen dos temas de “Order…”, “Overlord” y “Parade of the dead”.  Recién ahora después de 40 minutos sin parar llega el único descanso del show. Mientras instalan un teclado, Zakk presenta a su banda. El pequeño gigante John DeServio en bajo, la nueva incorporación es el sólido baterista Mike Froedge y en la otra guitarra Nick Catanese. Un solo de teclados de Zakk precede a “Darkest days” donde Nick hace su único solo de la noche.

La brutal potencia vuelve con un temazo, “Fire it up” de “Mafia” del 2005 para dar paso al solo de Zakk. Parado al borde del escenario deja a todos enloquecidos con un solo de 10 minutos.  Luego de esto, Wylde y Catanese aparecen con guitarras de doble mástil para hacer “Godspeed Hellbound”. En el final llegan “Blessed Hellride”, “Suicide Messiah” y el temazo de “Shot to hell” del 2006,  “Concrete jungle”.

El remate a este show perfecto, sin fisuras, llega con “Stillborn”. Los músicos reciben la ovación del público y dan la sensación de no querer irse. Zakk “El destripador” se sube a la tarima al borde del escenario y nos ofrece simbólicamente su guitarra para luego golpearse furiosamente el pecho al estilo “King Kong”.  Ahora si culmina el show. Todos mas que conformes aunque claro que queríamos más. Ojalá se de en la próxima visita. Y a no dudarlo, con sus casi 45 años, Zakk cada día toca más y mejor.

 

                                                                                              Por Darío Amato
                                                                                     Fotos: Andrés Violante

EL OJO METALICO Publicación mensual de distribución gratuita 1997 - 2011 ® Derechos Reservados
Resolución 1024 x 768 l Buenos Aires Argentina